SI SUFRES BULLYING TE HEMOS FALLADO

¡Hola tribu!

El pasado lunes (2 de mayo) fue el día internacional contra el Bullying. Mi entrada de hoy, necesitaba que fuera dirigida a hablar de ello.

Bullying o acoso escolar. Yo diría más, social.

No todo ni siempre, queda en la escuela, muchas veces va más allá y aunque en la mayoría de ocasiones se ejecuta por los propios niños, mi percepción es que viene de más arriba; se inicia en el entorno adulto, en cada casa.

El acoso ha existido siempre, pero ahora le ponemos nombre y además tenemos otro agravante, una nueva modalidad que no podemos obviar: el cyberbullying o ciberacoso.

Se abre otra ventana al daño que hace en nuestros menores. Una ventana que además, es una fuente de alimento infinita, que bebe de la sociedad para poner lo peor de ella en nuestro niños.

Gran semilla del mal.

Los niños con altas capacidades son un colectivo especialmente sensible a sufrir acoso y/o ciberacoso. Así lo establecen diferentes investigaciones como la siguiente donde se establece que “el 80% de los niños con AACC son víctimas de acoso escolar”. ¡Es para pararnos a pensar!

Dejo este dato para que sea recogido por todos aquellos a los que nos toca de piel, pero me gustaría ampliar la visión sobre todo aquel que lo sufre (sea cual sea su diferencia incluso cuando no la hay)

Ansiedad, depresión, estrés, pensamientos suicidas, falta de sentido de pertenencia, angustia vital… una larga lista de injusticias que en el peor de los casos puede acabar en suicidio. Ahí está, sin poder ni querer obviar porque es parte de la realidad.

Cuando hablamos de acoso, hay 3 víctimas: Quién lo sufre, quién lo ejecuta y quién lo presencia. Es fundamental saber que el daño se reparte en muchas direcciones, aunque en diferente medida.

Hoy, me gustaría escribir unas palabras a cada una de las víctimas del bullying:

A ti que ejerces como agresor de acoso…

¿Qué sientes dentro de ti para que dañar te haga sentir mejor?

¿Qué oyes entre las paredes del que debería ser tu refugio de paz, sobre todo de ti?

¿Cuál es la historia que te han contado sobre el respeto que todos merecemos? ¿Porqué no te respetas ni tu?

¿Qué vivencias prevalecen en lo que tendría que ser una infancia sana?

¿Cuáles son tus propios miedos?

Los fantasmas que proyectas sobre el otro, son tus propios fantasmas. Tu reflejo.

Alimentas a un “ser” que antes o después se hará un gigante y cortará tu propio camino. De tu daño a otro habrás creado el monstruo que acabará contigo; se llama “tu mismo”

Para siempre: Tu y tu pasado. Tu y tus miedos. Tu contigo.

El daño que ejerces sobre todo, también lo haces sobre ti. El final del acaso no tiene otro camino que este. Créeme, podrás escapar de todo y de todos, jamás de ti.

Triste condena para una vida que debería ser plena.

A ti que presencias el acoso…

¿Qué te invade por dentro para no poder gritar por quien lo necesita?

¿De quién son las manos que se posan sobre tu garganta para que no puedas pedir ayuda?

¿Qué esconde ese silencio que sentencia la vida de otro?

¿Qué sientes cuando miras al espejo y no te sientes orgulloso, pues no te devuelve la imagen de quien realmente eres?

¿Por qué el mundo adulto no te enseñó a mostrarte a favor del que sufre?

¿Qué te impide frenar una burla, una injusticia… el daño hacia otro?

Sé que detrás de ese silencio o incluso de tus risas, se esconde el miedo. Ese miedo que a ti te domina, debajo de la piel de alguien está siendo su yugo .

Ves, escuchas, sientes, presencias… eres una víctima.

Sea quien sea el agresor, te importe en mayor o menor medida, sal corriendo. Huye por quien sufre y también por ti, que acabarás pagando el alto precio de tu conciencia. Callejón sin salida. Mochila que no querrás llevar toda tu vida.

A ti que sufres el acaso en tu propias carnes…

Te hemos fallado como sociedad.

Tu, que naciste entre algodones, que en los primeros años no había aire que te rozara que el mundo adulto no controlara. ¿Qué hemos hecho?

Te hicimos creer que eras un ser especial… y lo eres, pero no te alertamos de que eso a veces, no es suficiente para un mundo tan hostil. ¿Por qué no nos anticipamos a la crueldad?

Te abrigamos en la primera etapa pero en algún momento te dejamos desprotegido, como desnudo frente a una sociedad deshumanizada en pleno invierno.

No te preparamos para el frío. No supimos.

Se nos olvidó darte cobijo.

No vimos tus síntomas, ni atendimos la evidente falta de calor que se traduce en amor, empatía e instinto.

¿Porqué no hemos sabido enseñar algo tan fundamental como el respeto?

¿Qué clase de egos nos hacen juzgar a otro, señalar al diferente y que esta haya sido la base para educarte?

¿En qué punto de la historia perdimos el valor de ponernos en el lugar del otro?

¿Cómo enmendar tu daño? ¿Qué se hace con todo lo que te hemos robado?

Te pido que seas fuerte, que nuestros fallos no trasciendan más allá de ti.

Que la injusta experiencia de tu vida pueda ayudar a otros para que esto no se repita.

Ojalá podamos encontrar la manera de borrar el recuerdo del daño, de poder devolverte una autoestima intacta, esa que te robamos.

Ojalá con las lágrimas derramadas lográramos formar océanos de calma. Que pudiéramos cicatrizar las heridas de tu alma.

Si alguien alguna vez, en un tiempo sostenido te ha hecho sentir inferior, raro, menos valioso, peor, solo, distinto… Si has sido víctima de juicios y burlas. Si has sido insultado, agredido, menospreciado… Si esto te ha llevado a sentirte verdaderamente mal, tanto como para no encontrar otra salida que la de desaparecer o incluso te lo has planteado. Si nadie a tu alrededor te ha creído ni apoyado…

Sufres bullying y si, te hemos fallado.

No hay más palabras para esta espada de Damocles de la que muchos niños son víctimas pero la sociedad adulta es el gran verdugo.

Que ese STOP empiece en nosotros.

𝙴𝙻 𝚁𝙴𝚂𝙿𝙴𝚃𝙾 𝙽𝙾𝚂 𝚄𝙽𝙴. 𝙽𝙾 𝙿𝙴𝚁𝙼𝙸𝚃𝙰𝙼𝙾𝚂 𝙽𝙸 𝙵𝙾𝙼𝙴𝙽𝚃𝙴𝙼𝙾𝚂 𝙴𝙻 𝙱𝚄𝙻𝙻𝚈𝙸𝙽𝙶.

Silvia Fernández Lozano.

SI TIENES UN DIAMANTE EN CASA ¡ENHORABUENA!

He escrito para ti la carta que me hubiera gustado recibir al comenzar esta aventura con las altas capacidades. Desde hoy, ya no estás sol@.

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