LAS ALTAS CAPACIDADES Y EL ENTORNO FAMILIAR – ¿LO DIGO?

altas capacidades ¿o digo?

¿Tu entorno familiar sabe que tu hijo tiene altas capacidades?

¿Has podido hablar abiertamente sobre ello?

¿Ciertos comentarios han tirado por tierra lo que tu habías expuesto o incluso, te ha frenado en la decisión de hablar?

Las altas capacidades, por regla general, son un mundo muy hermético.

Así lo hemos hecho.

Como esa pescadilla que se muerde la cola, como ese bucle eterno.

“No lo dices por miedo. 

Al no decirlo, se desconoce. 

Al desconocerlo, se fomentan las ideas erróneas. 

Como la gente cree en esas ideas, no lo dices”

Y así, una y otra vez.

Familia tras familia.

Generación tras generación.

¿Qué pasa? que el punto de avance es prácticamente insignificante.

Rompe las cadenas.

Mientras pongas al miedo por delante.

Mientras no le des voz libres de prejuicios.

Mientras no entiendas que la responsabilidad empieza en cada familia.

Mientras te pese más “el qué dirán”

Mientras sigas callando…

No habrá progreso, ni por los que están ahora aquí ni por todos los que vendrán detrás de ellos.

Tu hijo es el primero que necesita dar respuesta a cómo es, pero inmediatamente después merece saberlo su entorno. 

Por él.

¿Qué entorno?

Cuando hablo de entorno me refiero a familiares cercanos incluso al círculo de vuestros mejores amigos.

Con esto no quiero decir que lo grites a los cuatro vientos o que tu hijo lleve un cartel en la frente. No.

Quiero decirte que le des normalidad y naturalidad, del mismo modo que si tu hij@ (por ejemplo) se queda 2 tardes al cuidado de sus abuelos y percibes que está teniendo problemas de visión, no sólo coges cita en el al oftalmólogo, si no que mientras, lo comentas con tus suegros para que lo tenga en cuenta a la hora de ayudarle y comprender las posibles limitaciones.

Necesitas poder llegar a esa misma normalidad.

Nuestro entorno familiar suele tener un bagaje, unas ideas muy marcadas, prejuicios… 

Nadie dijo que fuera fácil.

Es responsabilidad de los padres, hacer entender a nuestro entorno la especialidad de nuestros hijos.

Y entonces, ¿cómo decirlo?

Más adelante hablaré sobre ello, lo importante es que tengas claro que tu hijo necesita que le des voz. Que sepa que estás con él, y que ser un ser especial no es NADA que haya que esconder.

Cueste lo que cueste.

Contra todo, contra todos…

Él/ella primero.

No antepongas tus miedos. 

No anticipes… y sobre todo, asúmelo como responsabilidad

Aquí hemos venido a luchar.

Esta es mi guerra #alaguerra ¿Estás conmigo?

Silvia.

SI TIENES UN DIAMANTE EN CASA ¡ENHORABUENA!

He escrito para ti la carta que me hubiera gustado recibir al comenzar esta aventura con las altas capacidades. Desde hoy, ya no estás sol@.

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2 comentarios

  1. Muchas gracias Silvia por este trabajo maravilloso que haces por visibilizar.
    Yo tengo un diamante de 9 años de doble excepcionalidad y es un reto extremo! Tiene una baja autoestima, y por otro lado nos habla y se comporta como si tuviera 15 años, y rebeldes, no quiere seguir normas, y luego de repente es como una niña de 4 años, demandante, y no sabemos ya que hacer… Alguien que esté pasando por lo mismo?

    1. Hola Eva.
      Gracias a ti.
      Claro… conviven con tres edades bastante diferenciadas; cronológica, mental y emocional. Es una lucha complicada en la que diría que casi todos, nos sentimos identificados con ello.

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